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La Unión Europea y la Agenda de Doha - un comentario

Ayer la Comisión Europea hizo pública una nueva Comunicación sobre “Reviviendo las Negociaciones DDA (Agenda de Desarrollo de Doha) – la Perspectiva de la UE.” Supongo que esta Comunicación ya ha dado la vuelta al mundo. Abajo hay algunos comentarios sobre ello, por lo que puedan valer.

A pesar de la satisfacción de la Comisión sobre su nuevo acercamiento, la Comunicación sobre “Reviviendo las Negociaciones DDA – la Perspectiva de la UE” desilusiona en muchas maneras. De hecho, no contiene muchas noticias y ciertamente no hay suficiente para encarrilar nuevamente la ronda de Doha. La Comunicación es, sobre todo, una reconfirmación de las posiciones existentes.

Aún la Comisión admite esto: la Comunicación es una revisión de la estrategia para lograr sus objetivos, que se han mantenido iguales. Pero la estrategia parece no haber cambiado mucho también, más allá de “sacar los temas de Singapur fuera del Todo Único.”

En breve, lo que la Comisión propone es lo siguiente: 

- Sacar los temas de Singapur del Todo Único. Esto es menos de lo que la Comisión propuso en Cancún. La UE siempre ha estado muy aislada en su posición que los temas de Singapur fueran de todos modos parte del Todo Único. La propuesta para una aproximación plurilateral tampoco es nueva y siempre ha sido rechazada desde antes de Seattle.
- Alentar a los países en vías de desarrollo a hacer más para el comercio Sur a Sur. Esto surge cinco a seis veces en la Comunicación. Pero lo que realmente quiere decir la Comisión es que los países en vías de desarrollo más fuertes abran sus mercados más para el Sur y para el Norte, algo que beneficiará más a los países ricos. A la vez, la Comisión parece querer reducir las posibilidades que los países en vías de desarrollo negocien acuerdos Sur-Sur, lo cual es la manera preferida de fomentar mayor comercio Sur-Sur;
- Un grupo negociador para la implementación y tratamiento especial y diferencial, lo cual se trata de tiempo, pero no ofrece mucho en términos de sustancia;
-  La incorporación del tema de algodón dentro de las negociaciones sobre la agricultura, con un calendario específico, y usar este mismo planteamiento sobre otros asuntos de mercancías;
- Reiteración de su posición sobre la Agricultura (incluyendo las indicaciones geográficas), Nama y Servicios, con aún más insistencia sobre el acceso a mercados, mientras ignora la súplica de la Alianza de los Productos Especiales (G33); y mantiene su solicitud de liberalizaciones de los bienes y servicios ambientales (incluyendo la provisión del agua)
- Reiteración de su posición sobre el comercio y el medio ambiente, la cual se queda callada sobre el tema de los estándares sociales.
- Limitar la reforma a la OMC al mejoramiento de la preparación y la administración de las conferencias ministeriales (la Comisión dichosamente parece haber dejado su idea de fortalecimiento de la posición de la DG).

Abajo hay más sobre los primeros dos puntos que son los más llamativos.

Sacando los temas de Singapur (SI por sus siglas en inglés) fuera del Todo Único (SU por sus siglas en inglés)

 
Esta es la punta del “nuevo” planteamiento. La Comisión propone separar los SI, de sacarlos del SU y de negociarlos de manera plurilateral.  Esto va mucho más allá de lo que estaba sobre la mesa en Cancún. En las últimas horas de Cancún la propuesta fue de sacar algunos SI fuera de la Ronda, i.e. no negociarlos. Sacar los SI del SU es algo diferente: quiere decir que los SI serán negociados, pero que estas negociaciones no tienen que terminar conjuntamente con los otros asuntos de la Ronda Doha y no es necesario que todos los miembros están de acuerdo con el resultado de estas negociaciones.

Esta propuesta es ciertamente una salida creativa del dilema que fue creado por la oferta en Cancún de dejar los SI de la Ronda, específicamente, “como poner los SI nuevamente sobre la mesa sin ser acusados de retroceder de una oferta.” “Sacar los SI del SU” da la impresión de que se confirma la oferta de Cancún: mientras en realidad están nuevamente sobre la mesa.

Últimamente la Comisión también está enfatizando más y más que los SI son “Sistémicos”, i.e. puramente un asunto de reglas del juego que benefician a todos y nada que tiene que ver con acceso a los mercados: subsiguientemente, nada que la UE debe “pagar.”

Nuevamente esto es muy creativo, pero no es correcto. Las propuestas de la UE sobre los SI se tratan de acceso a los mercados. Esto está muy claro respecto a la inversión. Lo que persigue la UE son “derechos de establecimiento” para los inversionistas vía una “aproximación tipo GATS”, lo cual es lo mismo que sostener negociaciones sobre el acceso a los mercados (como es demostrado en las negociaciones regionales de la UE donde la Comisión negocia acceso a los mercados para sus inversionistas mientras refiere la sección entera sobre protección al inversionista a los Acuerdos Bilaterales sobre Inversión de los estados miembros de la UE. Las propuestas sobre reglas de competencia  también se apuntan al fortalecimiento de los principios del tratamiento nacional y acceso a los mercados permitiendo acceso a países individuales a las cortes locales para hacer cumplir estos derechos.

Además, parece extraño que la Comisión no quiere “pagar” para los Temas de Singapur, pero que espera que otros miembros de la OMC paguen por “quitarlos del Todo Único.”

Por otra parte, la Comisión siempre ha estado bastante aislada en su interpretación de que los Temas de Singapur son parte del Todo Único en primer lugar. Es difícil sacarlos del Todo Único si de hecho, nunca estaban ahí.

La aproximación plurilateral tampoco es nueva, y viene de los días antes de Seattle. La mayoría de los miembros de la OMC ya han rechazado esta propuesta cien veces porque con razón temen que serán presionados a regirse por el resultado de tales negociaciones plurilaterales de todas maneras.

Así que el planteamiento “modificado” de la Comisión termina siendo una persistente búsqueda para negociaciones sobre los Temas de Singapur; no se acerca a la oposición fundamental contra los SI y no va a convencer a nadie. De hecho, sólo existe una solución: mantener la oferta de Cancún, sacar los SI de la ronda, y finalmente lograr negociar agricultura y otros temas en la mesa.

La dimensión enigmática Sur-Sur

En varios puntos en la Comunicación la Comisión enfatiza la importancia de ver el componente Sur-Sur de la ronda de Doha. Esto se ve interesante, pero además de tratar de dividir los países en vías de desarrollo, no está inmediatamente claro que es lo que realmente propone la Comisión. Es igualmente extraño ver que la Comisión está haciendo recomendaciones a otros países en un ensayo sobre la revisión de su propia posición.

La Comisión alienta a los países en vías de desarrollo más avanzados a que den de manera unilateral mayor acceso a países en vías de desarrollo más débiles, como hizo la UE con su Iniciativa Todos Menos las Armas del 2001. De hecho, esto sería un gesto importante de cara a los países menos desarrollados, pero en realidad no es un asunto para negociaciones multilaterales.

La Comisión también les insta a los países en vías de desarrollo a “abrir sus mercados más entre sí.” Esto también es importante, pero es más un tema para negociaciones regionales o bilaterales. Es de hecho bastante contradictorio que la Comisión enfatiza este punto a la vez que insiste en fortalecer las reglas para negociaciones regionales y bilaterales, incluyendo las negociaciones regionales y bilaterales bajo la Cláusula de Autorización (Habilitación). Negociaciones regionales entre países en vías de desarrollo autorizados por la Cláusula de Autorización (Habilitación), permiten toda la flexibilidad necesaria y son buenos instrumentos para lograr más comercio Sur-Sur. Al intentar disciplinar éstas negociaciones, ¿la Comisión intenta prevenir negociaciones regionales entre, por ejemplo: ¿China y la India, o Brasil y Nigeria?
 
Como los miembros de la OMC pueden promover comercio Sur-Sur dentro del marco del GATS, como sugiere la Comisión, es completamente borroso. La regla MFN (por sus siglas en inglés) de GATS es particularmente fuerte y a diferencia del GATT ni siquiera permite que los países desarrollados den acceso preferencial a los mercados a los PMA (países menos adelantados). Todo el acceso a los mercados en las negociaciones de servicios ha sido ofrecido a todos los miembros sin excepción. Por lo tanto los países en vías de desarrollo no pueden favorecerse entre sí en las negociaciones GATS. En otras palabras, cada concesión Sur-Sur es a la vez una concesión Sur-Norte. Así que parece que la súplica de la Comisión para más comercio Sur-Sur es en realidad un intento de alentar a más países en vías de desarrollo a ofrecer mayor acceso a los mercados en general, lo cual será mayormente aprovechado por los países ricos.

Aún en el acuerdo Agricultura o GATT, o en todas las propuestas de acceso a los mercados que se encuentran sobre la mesa en negociaciones agrícolas o Nama, no existe tal acceso diferenciado para países desarrollados y en vías de desarrollo. Existe, por supuesto, la posibilidad que los países desarrollados abran sus mercados más que los países en vías de desarrollo, pero este acceso a los mercados se ofrece tanto a los países desarrollados como a los en vías de desarrollo.

Conclusión: las repetidas menciones de la importancia del comercio Sur-Sur por parte de la Comisión deben ser vistas como un intento de alentar a más países en vías de desarrollo avanzados a abrir sus mercados más para el Sur Y el Norte. Esto beneficiará más a los países desarrollados. A la misma vez la Comisión parece estar intentando cerrar la posibilidad de un verdadero comercio Sur-Sur a través del fortalecimiento de las reglas para negociaciones regionales Sur-Sur bajo la Cláusula de Autorización (Habilitación).

No debe de olvidarse que los países ACP (Países Africanos, del Caribe y del Pacífico, ACP por sus siglas en inglés)  por mucho tiempo han estado insistiendo en hacer las reglas de la OMC para negociaciones regionales que involucran a países en vías de desarrollo MÁS flexibles, especialmente respecto a las negociaciones continuas entre la UE y los países ACP (los llamados Acuerdos de Asociación Económica o negociaciones EPA por sus siglas en inglés), y especialmente con respecto al articulo XXIV del GATT. Tal como está ahora este artículo, requiere que los países ACP eliminen (¡no “reducir” sino “eliminar”!) las barreras al comercio para esencialmente todo el comercio con la UE dentro de un calendario de 10 a 12 años. Esto requeriría que los países ACP se expongan a importaciones libres de aranceles de países de la UE, algo que no podrían aguantar, dadas las obvias debilidades de sus economías. Aún la Comisión insiste en fortalecer este artículo XXIV, en vez de hacerlo más flexible para los países en vías de desarrollo; aún la Comisión insiste en llamar a la ronda de Doha como la ronda del desarrollo. Lo que la Comisión recibirá al final no sólo son negociaciones WTO descarriladas pero también negociaciones EPA descarriladas.


 


 
 
 
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