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"Informe de la Minoría" - Reflexiones Post-Cancún de los(as) Verdes
Dos de las tres últimas Ministeriales han fracasado, y el “éxito” en la otra se aseguró únicamente por una atmósfera fuertemente controlada en Doha en los tiempos inmediatamente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Una dinámica cambiada
Aquellos(as) que piensan que estos fracasos se deben únicamente a la mala suerte, la pobre planificación, la falta de tiempo o la falta de liderazgo, se verán tentados(as) a intentar resucitar el proceso de Ginebra sin la necesidad de un análisis profundo de las causas de los fracasos, y dicho proceso será caracterizado como una “distracción” de la continuación de las negociaciones. Este acercamiento “todo sigue igual” (business as usual) puede tener éxito en el corto plazo al hacerlo parecer una semblanza de actividad y movimiento, pero aún con posibles cambios en los procedimientos, según nuestro punto de vista, no superará los problemas endémicos incrustados en la OMC. De hecho, el acercamiento “todo sigue igual” es una opción cuyo atractivo es engañoso porque parecerá más fácil continuar con las prácticas existentes, sea como sea que se “re-empaqueten,” que enfrentar la realidad incómoda que el paradigma del libre comercio se cambie ante los propios ojos de los negociadores.
La llegada al escenario del Grupo de los 20+ (G20+) ha sido descartado en algunos lugares como una coalición temporal y no sostenible, y EEUU presionó fuertemente a algunos miembros de América Latina al igual que Tailandia para retirarse. Esta presión subraya el nerviosismo que se tiene frente a una coalición nueva y poderosa de las economías emergentes del Sur que tiene el potencial de hacerse más que un grupo más que cabildea por sus propios intereses.
Adicionalmente, la agrupación G90 de ACP, PMA y países de la Unión Africana parece haber retenido su posición fuerte post-Cancún y tendrá mucho menos voluntad en el futuro de doblarse ante las demandas de la agenda norteña. Según el propio análisis del Comisionado Lamy, no se le puso atención suficiente a los intereses de esta Agrupación – “..hablando bruscamente, este grupo grande de miembros de la OMC no tenía suficientes intereses en estas negociaciones para querer su éxito.” Esta es una extraordinariamente significativa admisión: según la retórica, esta debe haber sido la “ronda del desarrollo,” pero la mayoría de los supuestos beneficiarios aparentemente no sentían que la ronda no tomaba en cuenta suficientemente sus intereses para pelear por su éxito.
Una de las razones para ello es que los países ACP se enfrentan con la erosión de sus preferencias – que es la lógica inevitable del proceso liberalizador. Sin embargo, como lo indicó el Sr. Pérez de Castillo en nuestra sesión con él hace unas semanas, este es un problema que no puede ser tratado por la OMC – cuyo propósito es el comercio, no el desarrollo. Pero si estamos de acuerdo que el comercio no es un fin por si solo, sino una manera de llegar al desarrollo sostenible, entonces una institución que trata el comercio en aislamiento, y que efectivamente si convierte el comercio en un fin, es claramente problemática – especialmente cuando la lógica del acceso a los mercados cada vez más se lleva a resultados anti-desarrollo.
Un ejemplo más es la amenaza presentada por la entrada de China a la OMC. La OMC se construye sobre el principio de la ventaja comparativa, pero si un país parece tener una ventaja absoluta en una cantidad de áreas cada vez mayor, entonces esto cambia las suposiciones centrales que fundamentan los acuerdos de la OMC.
Si no hay una respuesta inteligente a esta dinámica cambiada dentro de la membresía de la OMC, o a las realidades cambiantes del proyecto de liberalización del comercio, entonces el sistema multilateral está en riesgo de entrar en una caída libre. La Comisión ha visto esta realidad nueva y en el Ensayo de Reflexión del 28 de octubre al Comité 133 correctamente reconoce que “el consenso de los 50 años anteriores, que vio la liberalización progresiva del comercio y el fortalecimiento de las reglas internacionales sobre el comercio como bienes públicos ya no se puede dar por hecho.” Para una buena medida el ensayo admite que sin reformar a las organizaciones, la próxima crisis de la OMC es inevitable, pero hasta ahora la Comisión no ha logrado seguir la lógica de su propio argumento.
La necesidad dominante del ejercicio de poder coherente (gobierno coherente)
La opción “todo sigue igual” ignora el hecho que el tema de la coherencia y la legitimidad de la agenda de la OMC en relación a otros mecanismos internacionales de ejercicio de poder (gobierno) y el derecho de los estados soberanos de regular políticas públicas no pueden seguir sin contestación. La oportunidad de avanzar sobre esta pregunta central, una oportunidad que se perdió en la WSSD en Johannesburgo el año pasado, debe de ser re-creada.
Quisiéramos agregar que una parte cuantiosa de la membresía de la OMC empieza a reconocer que los objetivos del comercio tienen que revisarse y justificarse genuinamente en el contexto de la mitigación de la pobreza y la atención a la entrega del desarrollo sostenible. El informe anual del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), publicado a principios de este año, refuerza dicha posición: él informe dice que más de 50 países son más pobres de lo que eran hace 10 años, e insta a Occidente a abandonar su liberalización “una talla para todos” impuesto en países pobres. El mito que el Programa de Trabajo de Doha es una agenda de desarrollo ya se ha expuesto como una farsa. Las Metas del Milenio de las Naciones Unidas no pueden quedarse aisladas de la agenda de comercio por mucho tiempo más. Las Agencias de la ONU como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés) tienen que asociarse más cercanamente con la formulación de políticas multilaterales de comercio; actualmente dichas agencias son mantenidas al margen por una mentalidad estrecha que parece temer un programa genuino de comercio y desarrollo.
Espacio político y proteccionismo bueno
Corriendo el riesgo de usar lenguaje provocativo, la UE debe de estar defendiendo su derecho al “proteccionismo bueno” – que es lo que son nuestras preocupaciones legítimas no comerciales. Inevitablemente esto querrá decir que los otros tienen el mismo derecho.
Por ejemplo, la UE continúa insistiendo que nuestras preocupaciones no comerciales sean incluidas en la estructura actual de negociaciones sobre modalidades agrícolas. Otros tienen un punto de vista diametralmente opuesto al propósito del Acuerdo sobre Agricultura (AoA por sus siglas en inglés) y ambos lados pueden encontrar lenguaje en el AoA para apoyar su posición. La realidad es que no existe un consenso internacional sobre cual juego de sistemas de valores debería prevalecer, o como prioridades de valores diferentes (o criterios de políticas públicas) pueden co-existir. Hasta que se aborde este dilema, inevitablemente necesitaremos buscar arreglos insatisfactorios, así debilitando más el apoyo público para una agenda de comercio.
El desafío es para idear una declaración de principios y mecanismos que permita flujos de comercio que son compatibles con estos derechos. Sin embargo, pelear para defender estas preocupaciones a través del Mecanismo de Disputas de la OMC pone más dependencia en un sistema que claramente no es la jurisdicción apropiada para regular dichos asuntos. Por lo tanto, necesitamos mirar seriamente a la creación de un mecanismo de revisión judicial más competente e independiente.
Los Temas de Singapur
Las notas de la Comisión al Comité 133 sobre los Temas de Singapur (30 octubre 2003) sugieren que aquellos países que demandan una continuación del proceso de clarificación sobre los Temas de Singapur debido a su naturaleza complicada usan esta postura como un “mito conveniente” para evitar lanzar las discusiones. Este acercamiento muestra un descuido sorprendente por el hecho de que muchos países en vías de desarrollo tienen dificultades reales en el tratamiento de una creciente cantidad de asuntos complejos de la agenda negociadora. Significativamente, hasta el Banco Mundial ha concluido que los temas de Singapur “no traen mucho – si es que traen algo – a los países en vías de desarrollo, y arriesgan complicar las negociaciones y sobre-extender la OMC.” (Richard Newfarmer, Banco Mundial, 2003).
La Comisión pide que los Estados Miembros consideren tres opciones, una de las cuales es que la UE “¿debe de abandonar definitivamente la búsqueda para cualquier tipo de acuerdo sobre cualquier o todos los cuatro temas de Singapur?” Nuestra respuesta es que “sí.” Repetidas veces hemos levantado el hecho que estos temas están sobrecargando la agenda negociadora, y han sido rotundamente rechazados por la vasta mayoría de los países en vías de desarrollo. Además, la Comisión no debería usar las negociaciones sobre los Acuerdos de Asociaciones Económicas con los países ACP como una manera de reintroducirlos por la “puerta de atrás.”
Sobrecarga
Hay otro problema práctico más que contribuye a la actual inestabilidad dentro de la OMC.
El volumen absoluto de la actividad “inherente “ existente en Ginebra ya va en exceso a la capacidad de todos menos los miembros mejor equipados, y como ya sabemos, muchos sencillamente no cuentan con los recursos para seguir todas las reuniones, mucho menos contribuir a la formulación del proceso de toma de decisiones. En esta atmósfera, alcanzar un consenso entre los 148 miembros se vuelve cada vez menos probable y levanta la posibilidad de aún más frustración y descontento de todos lados. Tratar de resolverlo por medio de la capacitación pasa por encima el punto que, de hecho, el barco ya está peligrosamente sobrecargado y sería mejor descargarlo un poco en vez de ampliarlo.
Sugerimos que se ha llegado al punto donde la membresía de la OMC debe de acordar volver a concentrarse en la agenda central del comercio, en vez de abordar la adición de cualesquiera temas nuevos o compromisos nuevos. Más bien se debería de enfatizar una agenda simplificada que intente (finalmente) implementar los compromisos pendientes tomados en Marrakech. Si no se usa esta ventana de oportunidad para repensar los objetivos y el alcance de los acuerdos de la OMC se arriesga todo el proyecto. ¿Mejor achicarlo que ahogarlo!
Caroline Lucas, Paul Lannoye, Claude Turmes, Per Gahrton
Para los Verdes, /Grupo EFA
19 Noviembre, 2003